A RITMO DE TU PALABRA…

I Domingo de Adviento (C)

Prefiero, Señor, mirar al momento presente,
porque es el único que está en mis manos para usarlo y adornarlo.

Cada momento nace de un tiempo nuevo, original y único, que se llena de esperanzas.
Cada momento es un paso adelante, que acerca el tiempo de la cosecha de los frutos.
Cada momento es el advenimiento de lo que antes era lejano, y como tal, llama al despertar y a la sorpresa,
porque Tú, Señor, no eres el que fue, sino EL QUE HOY VIENE, como primicia de libertad, a llamarme para comenzar un camino hacia una luz que dispersa toda nube que quiere entrar en el corazón. Amén.