A RITMO DE TU PALABRA

PAZ Y BIEN, hermano que nos visitas…

Te ofrecemos semanalmente nuestras sencillas reflexiones y oraciones para CRECER A RITMO DE LA PALABRA que el Señor nos regala cada Semana.

I Domingo de Adviento (C)

Prefiero, Señor, mirar al momento presente,
porque es el único que está en mis manos para usarlo y adornarlo.

Cada momento nace de un tiempo nuevo, original y único, que se llena de esperanzas.
Cada momento es un paso adelante, que acerca el tiempo de la cosecha de los frutos.
Cada momento es el advenimiento de lo que antes era lejano, y como tal, llama al despertar y a la sorpresa,
porque Tú, Señor, no eres el que fue, sino EL QUE HOY VIENE, como primicia de libertad, a llamarme para comenzar un camino hacia una luz que dispersa toda nube que quiere entrar en el corazón. Amén.

XXXIV (B) Domingo de Tiempo Ordinario

Eres Tú, Jesús, el Señor de la Historia, Tú quien la conduce y la guía hacia su cumplimiento.

Y, por tanto, mi existencia y la de toda la Humanidad está en Buenas Manos, confiada a Ti para realizar Tu Designio de Amor.

Concédeme mantener la calma en medio de las tempestades y leer también los cambios con tu mirada, límpida y profunda. Amén.

XXXIII (B) Domingo de Tiempo Ordinario

Eres Tú, Jesús, el Señor de la Historia, Tú quien la conduce y la guía hacia su cumplimiento.

Y, por tanto, mi existencia y la de toda la Humanidad está en Buenas Manos, confiada a Ti para realizar Tu Designio de Amor.

Concédeme mantener la calma en medio de las tempestades y leer también los cambios con tu mirada, límpida y profunda. Amén.

XXXII (B) Domingo de Tiempo Ordinario

Esta viuda es figura del verdadero discípulo que reconoce el Señorío de Dios sobre los propios Bienes y sobre la propia vida. Sabe que pertenece a Dios y vive para Él, le da todo lo que es y posee.

Si Jesús hoy se sentara a mirar el escenario de tu vida, ¿dónde te encontraría? ¿Entre los ricos señores, que dan solo de lo que les sobra, o en la situación de esta pobre viuda?

«¡No importa cuánto se da, sino cuánto Amor se pone en lo que se da!» (Sta. Teresa de Calcuta)

XXXI (B) Domingo de Tiempo Ordinario

¿Cómo podremos no amarte? Y si te amamos, ¿cómo podremos no amar a todos nuestros hermanos que son «tu imagen y semejanza»? Nos has llamado, Señor, a rodear al mundo con el lienzo del amor. Ayúdanos a despertar al mundo, que duerme su noche de odio y violencia, con el canto fresco del amor que está en nosotros vida y trabajo, oración y poesía, lucha y contemplación, horizonte y frontera de cada día…

XXX (B) Domingo de Tiempo Ordinario

Gritó, Bartimèo, con toda su voz. Siguió haciéndolo incluso cuando querían reducirlo al silencio. Te gritó su fe, invocó tu misericordia, te pidió que te detuvieras, que le arrebataras su condición de ciego, de mendigo. ¿Por qué, Jesús, no tengo yo también el valor de gritarte mi deseo de ser curado, sanado, de poder ver finalmente la luz?

Concédeme, pues, la misma valentía de Bartimèo, concédeme su obstinación en pedirte que intervengas; pero también la determinación con que él abandona todo para saltar y venir a Ti. Dame la confianza de Bartimeo, que no se rinde al primer obstáculo, dame su franqueza para pedirte que le saques del dominio de las tinieblas y ser entregado de nuevo a la luz.

Y dame también la alegría de poder seguirte, sin incertidumbres, por el camino que lleva a Jerusalén. Amén

XXIX (B) Domingo de Tiempo Ordinario

¿Querrías llevarme a donde hay gente que llora, donde está el hombre sin pan, donde está el niño abandonado, donde está el chico o la chica que se droga, donde está el hombre que es diferente de mí, colocándome en el lugar del Amor?

No tuve valor porque también soy alguien que ama la vida fácil y sin aguijones. Y ahora me siento en pecado, con el corazón dolorido, hasta el punto de avergonzarme de llamarme cristiano e incluso de pensar en mí mismo como ser humano. ¿Serás, Señor, tan Bueno que me perdonarás, ya que siento el deseo de cambiar de idea y aceptar tu propuesta? Amén.

XXVIII (B) Domingo de Tiempo Ordinario

Voy Contigo y me subo a tu barca y me rindo al soplo de tu Gracia.

Voy Contigo por las calles del mundo …

Voy Contigo, con el vestido de entre semana de mi trabajo, con el corazón abierto …

Voy Contigo, Testigo de Amor…

Vengo Contigo, como Testigo de la Vida que vence …

No lo pienso dos veces

No me vuelvo para mirar atrás. …

Dejo lo que tengo y lo que soy para ir Contigo,

Dios del presente y del futuro, por los caminos de la vida

que has trazado para la gran caravana de los libres hijos de Dios,

dentro de la cual quiero vivir para alcanzar la cima más alta

de mi estatura interior por la que me has llamado. Amén.

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XXVII (B) Domingo de Tiempo Ordinario

Las lecturas de este domingo nos invitan a reflexionar sobre el Misterio del Amor y de la Comunión que Dios comunica como fundamento de nuestra vida.

Este Misterio tiene su origen en Dios mismo y constituye el ideal para orientar nuestras vidas, aun en medio de dificultades y contradicciones. Situación humana típica de esta comunión personal es el vínculo entre hombre y mujer en el matrimonio, que Dios quiso como signo del Amor mismo del Creador.

XXVI (B) Domingo de Tiempo Ordinario

La tentación de monopolizar a Dios y medirlo según nuestros pensamientos y objetivos, es siempre fuerte, incluso en los creyentes.

Dios, sin embargo, manifiesta Su Amor de manera completamente libre. El Camino y la Verdad que ha mostrado en Jesús es una invitación seria a revisar continuamente nuestros esquemas religiosos. Y, sobre todo, a no juzgar, sino a trabajar para que a todos los pueblos de la Tierra se anuncien las Maravillas de Su Amor.


XXV (B) Domingo de Tiempo Ordinario

El camino hacia Jerusalén, lugar de muerte antes de ser lugar de Resurrección, es una buena ocasión para comenzar. Jesús nos exhorta a recorrer el camino que nadie quiere recorrer, porque es cuesta arriba, y está lleno de dificultades. No podemos renunciar o seguir siendo simples espectadores de lo que Él se dispone a vivir con profunda intensidad.


XXIV (B) Domingo de Tiempo Ordinario

‘Todo, enseguida y fácilmente’ es el cómodo programa que deseamos poder realizar en la vida. Son palabras que acarician el oído y engullen el espíritu… pero que, en una comprobación elemental, se revelan como un montón de palabras sin sentido. Sin embargo, siguen fascinando, creando multitud de ilusiones…